Nunca voy a negar, porque me conozco demasiado bien, que no soy una persona a la que sea fácil llegar, aunque parezca que sí, por eso admiro a los pocos que lo han conseguido, en mayor o menor medida. Y como todo en esta vida, he aprendido a base de palos una nueva lección: a estas personas hay que demostrarles cada día la importancia que tienen en tu vida, por si un día ya no puedes hacerlo.
Una gran amiga mía me ha dado un buen susto (y por Dios, yo espero que se quede en eso) y he pensado en estos dos días que pasaría si no pudiera llamarla cerda de nuevo, que no pudiéramos cantar nuestra particular versión de Grease, que no pudiéramos darnos esos morreos fingidos, y tantas y tantas cosas que hacen que sea un honor tenerla como amiga.
Y ese Juanma, su novio (y vaya novio, que el muchacho no se despega de la sala de espera) gran amigo también, que no está pasando lógicamente por su mejor momento, espero que sepa que puede contar conmigo para lo que él quiera, 24 horas al días, 7 días a la semana.
Feliz año nuevo a todos y ya sabéis, a cuidar a los amigos.
Y cerda, para cuando puedas leer esto (que no tengo ninguna duda de que podrás), que te echamos muchísimo de menos.
