Tarde o temprano había que hacerlo: hoy he ido a ver Piratas del Caribe ‘’esincreíblequelohayamostraducidocorrectamente’’: En el fin del mundo. Y, como el que avisa no es traidor, hay un poquito de SPOILER, mu poquito, pero es que yo soy dada a reventar películas sin querer.
Vamos a ver, la idea no es mala. Piratas del Caribe mola, pero si lo recargas demasiado pues pasa lo que pasa. En primer lugar, sobra una hora de película: todos sabemos que Jerry Bruckheimer se limpia el culete con billetes de 1000$, así que no sé qué necesidad había de demostrarlo con 3 horas y pico de metraje.
No es tan graciosa como las anteriores, en parte porque le dan más protagonismo a la pavisosa de Elizabeth que, siguiendo la consigna “ser una mujer liberada es ser una machorra” de la trilogía, lo único que hace en la película es gritar cosas con voz de Manolo y pasearse con paso marimachonesco, más guarra que la Tota, porque no se da un triste baño y hasta a los piratas les da un poco de fatiguita.
Al Capitán Sparrow ni se le toca, que mi Johnny de mis amores lo hace tan bien como suele.
Will… ¿Qué decir de Will? Por una parte, como ocurre con Keira Knightly, yo ya no sé si los actores son malos o es que el papel no daba para más, porque el hijo de Bill el Botas tiene tanto carisma como un brik de leche. O menos.
Sin embargo, protagoniza uno de los momentos más bonitos de la pinícula, o al menos para mí. Han querido hacer un homenaje al estilo español (que ya se olía con aquello de que fueran piratas DEL CARIBE) y Will aparece en el momento “tomayaquechachi” que abundan en el cine dolariano (usease, pa sacar tajadilla), vestido del ídolo español juvenil del momento: el Arrebato. Desde aquí un beso por el detallazo.
A parte de lo dicho, cabe destacar la demencia senil del pobre Bill el Botas (“-Bill-Sabes mi nombre?-Conozco a tu hijo, …pero Bill-Sabes mi nombre?-Conozco a tu hijo…”), el poco provecho que se le saca a Keith Richards (totalmente prescindible), las historias que quedan cojas, y el final, que es de los peores que he visto. A uno de los mejores personajes (no recuerdo cómo se llama, así que le llamaremos por su nombre real, aun que no exento de derechos de autor: la sacerdotisa de la Casa Internacional del Mojo) se la han cargado totalmente y, ya que saco el tema, una pena que una trilogía que supla a Monkey Island (que no se va a hacer ya, todos lo sabemos…) caiga en la tercera parte.
Y ahora las cosas buenas: efectos especiales as usual, momentazos como el del barco del revés, banda sonora, la reunión de la hermandad, Sparrow, momentos comico-jocosos varios, el mono, y el ingenio del que hemos tenido que hacer gala para meter la comida en el Corte Inglés. Le teníamos que haber echado una foto al batido de litro dentro del minibolso de Cinta, o a los bolsillos de Salva llenos de barritas de cereales mientras Juanmita nos criticaba en plan madre avergonzada.
En fin, id a verla, quedaos después de los créditos, y cuidado con el mono de tres cabezas.

