Ea, mis 25 pinículas favoritas (sacrificando otro títulos, aunque me ha quedado una buena lista):
El Show de Truman
Mi vida sin mí
La Vida es Bella
Forrest Gump
Descubriendo Nunca Jamás
Mary Poppins
Kill Bill
El Diario de Noa
María Antonieta
El Laberinto del Fauno
Eduardo Manostijeras
El Padrino
Match point
Las vírgenes suicidas
Lost in translation
Pesadilla antes de navidad
Esencia de mujer
Star wars (contémosla como una)
La máscara de cristal
La vida de Brian
El sentido de la vida
Man on the moon
The Majestic
El club de los poetas muertos
Casi famosos
Friday, August 31, 2007
Monday, August 27, 2007
El último mono…humanista
Cuando estaba en 4º de ESO yo ya tenía muy claro que optativas iba a coger en 1º de Bachiller. Me tiré todo el curso flipando con la idea de que iba aprender latín, que dicho sea de paso era también una muestra de valentía, porque esta asignatura la impartía Sor Pasión, una bellísima persona a la vez que gran profesora (de la que ya hablaré en profundidad otro día), pero que a nadie le caía bien porque tenía unos métodos algo anticuados. Bueno, lo de que no caía bien es un eufemismo, para qué engañarnos, había algún angango que otro al que le oí decir entre dientes cosas de ella cuando la mujer le había reprendido por lo que fuera que…vaya tela. Pero bueno, una amiga mía que entre psicología y latín decidió escoger la segunda (porque hubiera hecho lo mismo en las dos: nada de nada) al igual que una chica y un chico que vinieron de otro colegio. Así que ahí estábamos…cuatro. Los cuatro que tenían que irse corriendo cuando sonaba la campana, cuando no se perdían directamente los cambios de clase, para ir al aula dos pisos más arriba; los cuatro a los que nadie preguntaba qué tal le venía tener un examen de otra asignatura en cierta fecha; los cuatro que no tenían voz ni voto a la hora de poner los trimestrales. Esos cuatro, sí, los pringaos.
Aún así, más feliz que era yo aprendiendo latín no era nadie. Ha sido una de las asignaturas en las que más he disfrutado y de las que más he aprendido. Pero a mediados de curso me enteré que ninguno de mis compañeros ha querido coger latín para el año que viene así que me encontré delante de la orientadora diciéndome que me olvidara del asunto, que el año que viene tenía que pasarme a sociales. Además, los niños de cuarto no han cogido ninguno latín, así que el año que viene no habrá humanidades (o el sucedáneo cutre al que da opción mi colegio) en ningún curso. Sé parte de los motivos, pero no voy a difamar al colegio porque al fin y al cabo, en general, me encanta.
Eso sí, cuando me dieron la hoja de preinscripción y vi que, de puertas para afuera, proporcionaban la opción de latín como optativa, no solo la cogí, sino que marqué una X enorme al lado de ‘’HUMANIDADES’’. Que sí, para joder.
Para lo que me queda en este convento, me cago dentro.
Firmado: la última estudiante de humanidades de San Vicente.
Aún así, más feliz que era yo aprendiendo latín no era nadie. Ha sido una de las asignaturas en las que más he disfrutado y de las que más he aprendido. Pero a mediados de curso me enteré que ninguno de mis compañeros ha querido coger latín para el año que viene así que me encontré delante de la orientadora diciéndome que me olvidara del asunto, que el año que viene tenía que pasarme a sociales. Además, los niños de cuarto no han cogido ninguno latín, así que el año que viene no habrá humanidades (o el sucedáneo cutre al que da opción mi colegio) en ningún curso. Sé parte de los motivos, pero no voy a difamar al colegio porque al fin y al cabo, en general, me encanta.
Eso sí, cuando me dieron la hoja de preinscripción y vi que, de puertas para afuera, proporcionaban la opción de latín como optativa, no solo la cogí, sino que marqué una X enorme al lado de ‘’HUMANIDADES’’. Que sí, para joder.
Para lo que me queda en este convento, me cago dentro.
Firmado: la última estudiante de humanidades de San Vicente.
Thursday, August 23, 2007
Farewell
Sé que me va a ser difícil pero prometo que esta es la última vez que me quejo. Eso sí, toca hacerlo a lo grande.
Este verano no es que haya sido especialmente revelador, pero sí ha sido el final de una revelación producto de muchos meses, incluso años. Y, repito, me pongo el disfraz de víctima por última vez en mucho tiempo, espero, para explicar por qué empiezo una etapa nueva.
En primer lugar, me han hecho mucho daño, me atrevo a decir que mucho más del que he podido provocar yo en toda mi vida. La persona en la que me he apoyado toda mi vida desde que tengo uso de razón y a la que he apoyado incondicionalmente (y cuando digo incondicionalmente, me refiero exactamente a eso) me ha cerrado la puerta de su vida en las narices. Llevo más de dos años intentando comprenderla y apoyarla, traicionando mis propios principios para poder ayudarla, porque eso es todo lo que he intentado hacer yo, eso puedo jurarlo. Al final ha tomado la decisión de rodearse de la gente que le diga lo que ella quiera oír, como, para qué engañarnos, la niña mimada que siempre ha sido. Y me alegra decir que se acabó.
Bajando otro escalón, están aquellos a los que me he abierto, sabiendo lo poco que me gusta aunque este post haga ver lo contrario. A los que ya se fueron de mi círculo, por volver de vez en cuando para darme alguna que otra puñalada sin sentido, porque aún yo no sé qué daño pude hacerles. Y a los que, Dios sabrá por qué, siguen aquí sin interés alguno, porque yo sí que tengo interés en ellos y me hacen sentir que valgo menos que una mierda.
Seguimos hacia abajo, y están los que me han decepcionado, aunque aquí hay personas del grupo anterior, incluso del primero. También abarca a los conocidos que, dándoles yo una oportunidad, la echaron a perder desastrosamente y a aquellos que me abandonaron a mi suerte las pocas veces que podía haberlos necesitado a cada uno.
Por último, esos que no dan un duro por mí, los psicoanalistas de pacotilla con los que me encuentro día sí y día también que creen que me conocen y ni siquiera se han acercado a la superficie. Y ya puestos, los anónimos que no saben que el uso de las vocales no es ninguna moda.
Podría terminar dedicándoles a todos ellos un grande y pintoresco ‘’QUE OS DEN POR CULO’’, pero no, incluso ahora que sepan que si lo necesitan estaré allí. Sean quienes sean, me hayan hecho lo que me hayan hecho. Porque no todo el mundo es como ellos, y yo al menos lucho todos los días por ser un poco mejor persona, independientemente de que lo consiga o no. Y no van a ser ellos tampoco los causantes de que tire la toalla en este propósito.
Paso página hoy, y toda esta gente pertenecen al capítulo anterior de mi historia, a la vez que esos que de verdad me quieren van ganando protagonismo.
A los héroes y heroínas de mi vida, que confío en que ellos sepan quiénes son, seguiré dando gracias a Dios todos los días por haber cruzado nuestros caminos.
A los demás, los traidores, los falsos, los cobardes…pues farewell, my friends.
Este verano no es que haya sido especialmente revelador, pero sí ha sido el final de una revelación producto de muchos meses, incluso años. Y, repito, me pongo el disfraz de víctima por última vez en mucho tiempo, espero, para explicar por qué empiezo una etapa nueva.
En primer lugar, me han hecho mucho daño, me atrevo a decir que mucho más del que he podido provocar yo en toda mi vida. La persona en la que me he apoyado toda mi vida desde que tengo uso de razón y a la que he apoyado incondicionalmente (y cuando digo incondicionalmente, me refiero exactamente a eso) me ha cerrado la puerta de su vida en las narices. Llevo más de dos años intentando comprenderla y apoyarla, traicionando mis propios principios para poder ayudarla, porque eso es todo lo que he intentado hacer yo, eso puedo jurarlo. Al final ha tomado la decisión de rodearse de la gente que le diga lo que ella quiera oír, como, para qué engañarnos, la niña mimada que siempre ha sido. Y me alegra decir que se acabó.
Bajando otro escalón, están aquellos a los que me he abierto, sabiendo lo poco que me gusta aunque este post haga ver lo contrario. A los que ya se fueron de mi círculo, por volver de vez en cuando para darme alguna que otra puñalada sin sentido, porque aún yo no sé qué daño pude hacerles. Y a los que, Dios sabrá por qué, siguen aquí sin interés alguno, porque yo sí que tengo interés en ellos y me hacen sentir que valgo menos que una mierda.
Seguimos hacia abajo, y están los que me han decepcionado, aunque aquí hay personas del grupo anterior, incluso del primero. También abarca a los conocidos que, dándoles yo una oportunidad, la echaron a perder desastrosamente y a aquellos que me abandonaron a mi suerte las pocas veces que podía haberlos necesitado a cada uno.
Por último, esos que no dan un duro por mí, los psicoanalistas de pacotilla con los que me encuentro día sí y día también que creen que me conocen y ni siquiera se han acercado a la superficie. Y ya puestos, los anónimos que no saben que el uso de las vocales no es ninguna moda.
Podría terminar dedicándoles a todos ellos un grande y pintoresco ‘’QUE OS DEN POR CULO’’, pero no, incluso ahora que sepan que si lo necesitan estaré allí. Sean quienes sean, me hayan hecho lo que me hayan hecho. Porque no todo el mundo es como ellos, y yo al menos lucho todos los días por ser un poco mejor persona, independientemente de que lo consiga o no. Y no van a ser ellos tampoco los causantes de que tire la toalla en este propósito.
Paso página hoy, y toda esta gente pertenecen al capítulo anterior de mi historia, a la vez que esos que de verdad me quieren van ganando protagonismo.
A los héroes y heroínas de mi vida, que confío en que ellos sepan quiénes son, seguiré dando gracias a Dios todos los días por haber cruzado nuestros caminos.
A los demás, los traidores, los falsos, los cobardes…pues farewell, my friends.
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