Entré hace unos días en el blog de un gran dibujante argentino al que admiro mucho, esperando encontrarme el buen rollo que suele imperar por esos lares. Cuál fue mi sorpresa al empezar a leer entre los comentarios de las entradas del blog, algunas críticas para nada constructivas y sin fundamento sobre este muchacho. Todo los que tengan un blog, o al menos el 90%, se habrán encontrado alguna vez en esta situación de la que siempre es mejor olvidarse (porque sinceramente, y más tratándose de un artista, si no te gusta su estilo, no te metes en su blog y punto, no te dedicas a molestar). La cuestión es que le dejé otro comentario diciendo lo típico, que no se preocupara por todos esos comentarios, que a quien le gusten sus tiras le van a seguir gustando sea la opinión de sus detractores la que sea.
Sin haber mencionado a nadie ni haberme dirigido a otra persona que no fuera el autor de la bitácora, en los días posteriores he recibido una verdadera lluvia de críticas, pero no por defender al dibujante, sino por ser española. Me han dado a entender que no debería opinar porque los españoles maltratamos a los sudamericanos, no les damos papeles y no los entendemos (amén de mentar a mi madre y tal, que es natural en estos casos, aunque nunca lo voy a entender). Tanto es así que cada vez va degenerando todo más: se ha hablado de las agresiones de la chica del metro de Barcelona y la mujer de Menorca, y todo como si yo hubiera sido la culpable de aquellas barbaridades. O yo, o el pobre autor del blog, que ha visto su página llenas de temas que no vienen a cuento.
Está clarísimo que la xenofobia es un brutal ejemplo de falta de cultura y humanidad, que no es justificable en ningún caso y que no tiene sentido que en esta época de presunto progreso carguemos con esa lacra.
Y precisamente por esto no puedo entender como algunas personas (porque claro está, no son todas) que pertenecen a un colectivo tan afectado por ese mal como son los sudamericanos, tengan esa doble moral de denunciar estas actitudes por un lado, y ejercerlas por otro.
Si todos somos iguales, todos somos iguales.
Si las víctimas se convierten en verdugos, esto no nos lleva a ninguna parte.
PD: Mil perdones por tener esto tan abandonado, pero causas de fuerza mayor me impiden actualizar.
Sunday, November 25, 2007
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